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La sociedad en la que vivimos hace que los niños sean cada vez antes conscientes de su sexualidad; esto no se puede evitar, pero los padres sí pueden ayudarles dándoles información adecuada. Los padres que no hablan de sexualidad con los hijos “corren muchos riesgos”,  ya que los niños, movidos por su curiosidad, buscarán por sí solos la manera de informarse y muy posiblemente la información que encuentren no será totalmente idónea. Así como los niños necesitan de conocimientos y habilidades para hacer, por ejemplo,  un deporte, necesitan también (sobre todo durante la adolescencia) de una óptima educación sexual afectiva para poder vivir la sexualidad de manera tranquila. En este artículo podría tratar temas relacionados a la educación sexual afectiva o de temas puramente biológicos, pero me centraré simplemente en explicar la diferencia entre SEXO y SEXUALIDAD.

Con mucha frecuencia se habla de sexo y sexualidad indiscriminadamente, pero hay mucha diferencia entre los dos términos. Sencillamente, el sexo es todo lo relacionado con los genitales, con los procesos de reproducción y las diferencias biológicas y anatómicas entre varón y mujer. El sexo se refiere a estructuras y funciones biológicas: Cromosomas XY o XX, Genitales externos, Genitales internos y Características sexuales secundarias.

La sexualidad es un elemento básico de la personalidad, un modo de ser, de manifestarnos y comunicarnos con los otros. Se incluye nuestra anatomía sexual y reproductiva pero también otros más factores. La sexualidad es la expresión fundamental del ser humano y es el resultado de factores psicológicos, biológicos y culturales; incluye sensaciones, emociones, relaciones, comunicación e intimidad. Como véis es una dimensión de la persona humana muy muy compleja que necesita de educación antes del individuo y luego de la pareja. Mientras
el sexo es una cuestión biológica externa y no está sujeta a elección, así nacemos, la sexualidad, está relacionada con nuestra parte psicológica. La sexualidad se ejerce, requiere exploración, búsqueda y educación. Creo que es muy importante que la enseñanza sobre la sexualidad no sea algo despersonalizado, un enseñamiento teórico sino como un fenómeno que hay que vivir y conocer. ¿Y los padres? Si quieren ser un pilar, un apoyo firme y sólido para sus hijos tendrán que formarse. En este caso específico creo que no estaría mal que las madres supiesen cómo funciona su fertilidad, cómo es su ciclo, cuándo se podrían quedar embarazadas y podérselo así trasmitir y enseñar a sus hijas. El conocimiento de las funciones sexuales ayudará a las niñas, en este caso, a ser responsables, a respetar su cuerpo y a tener una adecuada relación con el otro sexo.